Nicodemo,maestro fariseo buscador de la verdad.
Nicodemo,maestro fariseo
buscador de la verdad.
Hay que admitir que no
todos los fariseos fueron una “raza de
víboras”, el mismo Apostol Pablo recuerda con gozo sus orígenes. Nicodemo
es un claro ejemplo de un fariseo de buena fe, maestro de Israel, sincero,
tímido y desasosegado, sin saber a que carta quedarse. No está dispuesto echar
por la borda todo lo que ha aprendido, la Ley y su cumplimiento, su posición,
lo que es, pero la presencia de Jesús le desconcierta, por ello acude a Él,
aunque con reservas.
Juan habla tres veces de
Nicodemo, señalándole como el que vino de noche a Jesús. La hora de la visita
impresionó al Apóstol. ¿Fue temor o prudencia la visita a
escondidas?. El temor de acudir de día para hablar sinceramente con Jesús
no era infundado, los hechos confirmarán los temores, y sus compañeros no
pararán hasta matar a Cristo. Por otra parte, conviene no precipitarse en una
decisión tan importante como aceptar que Jesús es verdaderamente el Mesías
esperado, ¿y si era un farsante?. Y al temor se une la prudencia. Los diálogos
de Nicodemo con Cristo revelan las dudas de este buen hombre, y la luz que
comenzaba a alumbrar en su corazón, pero que encontraba dificultades para
establecerse. Pudo más el amor a la verdad que el temor y acudió a ver al
Señor, pero de noche.
Así cuenta Juan el primer
encuentro: había entre los fariseos un hombre, llamado Nicodemo, judío influyente. Este vino a él de noche y le dijo: “ Rabbí,
sabemos que has venido de parte de Dios como Maestro, pues nadie hace los
prodigios que tú haces si Dios no está con él.” (Juan 3:2)
El clima de la
conversación es afable y respetuoso, pero al mismo tiempo exigente. Sus
compañeros fariseos se declararon pronto contrarios a Jesús, a pesar de hechos
patentes como los milagros y la autoridad con que hablaba Jesús. Se imponía la
necesidad de una conversación totalmente sincera, sin discusiones apasionadas,
con buena voluntad, y llegando al fondo, para aclarar la cuestión.
El dilema era clave y no
admitía dilación ¿era Jesús realmente el
Mesías, o no? Admite que es Maestro, pues lo ha oído; tambien acepta que ha
venido de parte de Dios, pues ha visto los milagros; pero, ¿es posible llegar
más lejos? Ahí radica su duda y su búsqueda cautelosa.
Entre los discípulos debió
darse una cierta agitación cuando ven llegar a Nicodemo. Jesús era aceptado por
la gente sencilla, también por algunos importantes como Jairo, que era
arquisinagogo en Cafarnaúm; pero la mayoría de la gente importante y las
autoridades, sobre todo de Jerusalén, no se pronunciaban en público sobre la
mesianidad de Jesús, y en privado muchos le contradecían más o menos
declaradamente. Los discípulos pensarían que por fin se abría paso entre los
importantes el mensaje y la persona de Jesús. Un rayo de luz y alegría
iluminaría sus corazones. Conocían ya algo lo difícil que sería la aceptación
de Jesús por parte del alto estamento de la sociedad judía, pero no lo conocían
todo, Jesús se lo desvelará.
Pertenecía Nicodemo al
Sanedrín y a la secta de los fariseos. En tiempos del Señor el Sanedrín tenía
una gran importancia, era como el Tribunal Supremo. Es cierto que la autoridad
suprema pertenecía a los romanos, y que el rey Herodes tenía unos determinados
poderes, pero la autoridad religiosa, que también era jurídica en muchas
cuestiones pertenecía al Sanedrín. Nicodemo tendría una información de primera
mano en las más importantes cuestiones y habría decidido cosas de
transcendencia en muchas ocasiones. Por otra parte era fariseo, es decir,
pertenecía al grupo de personas más estrictamente cumplidores de la ley y más
espirituales; no como los saduceos que eran más materialistas y oportunistas en
cuestiones políticas, o como los herodianos que defendían el poder del rey
vasallo de Roma que era Herodes; pero tampoco eran extremistas políticos como
los celotes, o extremistas religiosos como los esenios. Sabía bien lo que
preguntaba, y sabía bien lo que se jugaba acercándose a Jesús.
Los fariseos en su
conjunto se oponían a Jesús porque les enfrentaba con su conciencia ante Dios.
Eso les molestaba de una manera especial, porque se atribuían la exclusividad
en interpretación de la ley y querían ser considerados como el prototipo de la
fidelidad a la ley de Dios, y, por otra parte los defectos de muchos de ellos
eran manifiestos. Nicodemo, sin embargo, conocería bien sus pecados ocultos y
quizá se daba cuenta de lo falso de muchas de sus actitudes. Si era sincero,
como así parece por su conducta posterior, aprobaría las críticas del Señor al
fariseísmo.
Estas críticas se pueden
resumir en la hipocresía , pero se pueden concretar más. Jesús dice a los que
le escuchan que si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos
no entraréis en el reino de los cielos , eso equivale a acusar a los fariseos
de incumplimiento de la ley de Dios, lo cual es muy fuerte para los que
alardeaban de ser los más fieles cumplidores de ella. La avaricia parece ser
otro de los defectos comunes entre ellos, ya que cuando Jesús enseñaba que no
podéis servir a Dios y a las riquezas, oían estas cosas los fariseos, que son
avaros y se mofaban de él. Su hipocresía queda gráficamente descrita por Jesús
cuando les dice vosotros los fariseos limpiáis la copa y el plato por fuera,
pero vuestro interior está lleno de rapiña y maldad, palabras que se completan
con el llamarles sepulcros blanqueados. Jesús podría sacar a la luz pública en
cualquier momento sus defectos. La raíz mala corruptora de la doctrina de los
fariseos era que su corazón está lejos de Dios (...) enseñando preceptos
humanos y que son guías ciegos, por ello oran de pie en las sinagogas y en las
esquinas de las plazas para ser vistos de los hombres, y cosas semejantes. Un
ejemplo claro se advierte cuando con cinismo le presentaron a la mujer adúltera
para que la condenase o quedase mal ante el pueblo, Jesús contesta diciendo que
el que no tenga pecado tire la primera piedra, y se fueron todos temiendo la
mirada y la palabra del Señor que podía descubrir en público sus pecados.
Con este contexto, se
entiende mejor la conversación de Nicodemo con Jesús. La introducción está
llena de respeto y delicadeza, pero Jesús supera de inmediato las amabilidades
corteses y va a lo hondo; necesita golpear con fortaleza para ver si sus palabras
son sinceras, o son suaves por fuera, pero falsas por dentro. De hecho en otras
ocasiones le preguntaron con suavidad similar escondiendo malicia, como cuando
le hacen la capciosa pregunta sobre el tributo al Cesar pregunta que parecía
imposible resolver sin caer en alguna contradicción. Jesús contestará a
Nicodemo en dos niveles: primero hablando de una vida nueva, luego, cuando ve
que no entiende, eleva su mirada haciéndole ver que su ciencia era muy poca y
que necesita humildad para entender las verdades divinas.
Así fue la respuesta del
Señor: En verdad, en verdad te digo que si uno no nace de nuevo, no puede ver
el Reino de Dios. Jesús centra su respuesta en la salvación que ha venido a
traer. La nueva vida es una victoria sobre el pecado. San Juan de la Cruz
comentando esa superación de las apetencias egoístas y las inclinaciones de la
soberbia para poder ir entendiendo a Dios dice por eso se ha de desnudar el
alma (...) de su entender, gustar y sentir, para que echando todo lo que es
disímil y disconforme con Dios, venga a recibir semejanza de Dios (...); y así
se tranforma en Dios .
Nicodemo no entiende la
respuesta del Señor pues responde ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?
¿Acaso puede entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?. Es patente en
esta respuesta la dificultad de Nicodemo para entender las palabras
espirituales de Jesús. Su interpretación es humana. Quizá pensaba en las
objeciones a la reencarnación defendida por los hindúes en el lejano Oriente y
por los órficos y los pitagóricos y casi todos los grandes filosófos griegos en
Occidente. La respuesta parece la típica de un intelectual acostumbrado a la
discusión defensor de la unidad del ser humano. Lo seguro es que no entiende
que se pueda dar un nuevo nacimiento eterno y espiritual.
Jesús se lo aclara más a
través de ejemplos. En verdad, en verdad te digo que si uno no nace del agua y
del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, carne
es; y lo nacido del Espíritu, espíritu es. No te sorprendas de que te he dicho
que os he dicho que es preciso nacer de nuevo. El viento sopla donde quiere y
oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va, así es todo nacido del
Espíritu. Jesús habla de algo conocido por Nicodemo: el bautismo con agua de
Juan. Este bautismo era un símbolo a través del cual movía a penitencia a los
que se acercaban a él; les movía a arrepentirse de sus pecados. Pero al añadir
que el nacimiento es del agua y del espíritu le dice que se va añadir algo
nuevo: la acción de Espíritu. Dios concederá con el nuevo bautismo el perdón
pedido, y lo hace al modo divino, ya que no sólo perdona el pecado, sino que
además eleva al hombre a la vida divina. La respuesta va precisando lo que
quiere decir Jesús con la imagen del nuevo nacimiento.
Nicodemo manifiesta a
Jesús que no le entiende ¿Cómo puede ser
esto?. San Agustín de Hipona, uno de los Padres de la Iglesia que nacio en
el 354 DC escribió esto sobre NICODEMO explicando a su parecer esta
incomprensión diciendo:: ( Nicodemo no saboreaba todavía ni este espíritu ni
esta vida . No conoce otro nacimiento
que el de Adán y Eva, e ignora el que se origina de Cristo y de la Iglesia.
Sólo entiende la paternidad que engendra para la vida. Existen dos nacimientos;
más él sólo tiene noticia de uno. Uno es de la tierra y otro es del Cielo; uno
de la carne y otro del Cielo; uno de la carne y otro del Espíritu; uno de la
mortalidad, otro de la eternidad; uno de hombre y mujer, y otro de Cristo y la
Iglesia. Los dos son únicos. Ni uno ni otro se pueden repetir ) COMPARTO ESTA
OPINION..
Los judíos no tenían el
concepto de gracia, ya que se elaboró, predico y se entendió después del
nacimiento de la Iglesia, por esta razon no podia entender mejor lo que Jesús
anunciaba; pero sí empleaban la noción de soplo o de viento para explicar la
acción de Dios que es Espíritu. Esa acción espiritual produciría un cambio
interior en el hombre. Pero Nicodemo no entendió las palabras de Jesús ni
cuando utiliza términos que están a su alcance.
Existía un muro en
Nicodemo para que entendiera las palabras del Señor y las aceptase. Era el muro
de los prejuicios farisaicos, llenos de autosuficiencia. Era el muro de la
visión humana poco abierta a lo sobrenatural. No en vano se dice que la
soberbia intelectual es la más difícil de vencer. Era preciso destruir ese
muro. Entonces Jesús emplea unas palabras aparentemente duras. Le dice ¿Tú
eres maestro de Israel y lo ignoras? (Juan 3:10). Es como decirle: no
basta toda tu ciencia de maestro de Israel, ni siquiera tu buena voluntad, es
necesario superar una barrera nueva. Jesús está llamando ignorante a uno de los
más sabios del momento. Estas palabras podían ser recibidas mal por Nicodemo y
decirle con arrogancia que él era sabio oficial, mientras que Jesús era un
artesano sin estudios pues no ha frecuentado ninguna de las grandes escuelas de
Israel: sería la reacción del orgullo. Pero no incurre en ella Nicodemo, porque
busca sinceramente la verdad, le pesa demasiado el fardo de las
interpretaciones sin vida, muy eruditas quizás, pero muertas o poco
espirituales, sabe que ese modo de pensar le frena para poder entender.
Para recibir la palabra de
Dios es necesaria la humildad de los sencillos. Eso es lo que pretende Jesús :la
busqueda con humildad de la luz de Dios. Todo el que es de la verdad oye mi
voz, dirá en sus discusiones en el Templo. No basta la inteligencia para creer
y comprender el mensaje divino, es necesaria la humildad de la voluntad y el
deseo de la verdad completa. Convenía superar el muro de la hipocresía, del
legalismo, de la utilización de lo religioso con fines temporales, de la
avaricia, de la impureza, es decir, es necesario convertirse y estar dispuesto
a amar a Dios sobre todas las cosas de verdad. Quizá estos defectos influían
sólo indirectamente en Nicodemo, pero estaban ahí, e impedían el paso a la luz
sobrenatural y verdaderamente espiritual.
Jesús le aclarará que ahí
está la raíz del rechazo de sus amigos fariseos y del conjunto del Sanedrín.
Necesitan convertirse con humildad y rechazar el pecado: “ En verdad, en verdad te digo que
hablamos de lo que sabemos, y damos testimonio de lo que hemos visto, pero no
recibís nuesto testimonio. Si os he hablado de cosas terrenas y no creéis,
¿cómo ibais a creer si os hablara de cosas celestiales? Pues nadie ha subido al
Cielo, sino el que bajó del Cielo, el Hijo del Hombre. Como Moisés levantó la
serpiente en el desierto, así es preciso que sea levantado el Hijo del Hombre,
para que todo el que crea tenga vida eterna en él .” (Juan 3:11-15)
Creer no es una
consecuencia de la lógica o un fruto exclusivo del entendimiento humano. Creer
es un acto del hombre entero que asiente a la palabra y a la luz de Dios, de
ahí lo difícil que resulta a los soberbios y lo sencillo que es para los
humildes.
¿Creyó entonces Nicodemo? Parece que sí, pues su conducta posterior
en el Sanedrín y en la crucifixión lo revelan como discípulo de Cristo. Jesús
utilizó argumentos que le eran muy familiares. Le dice que el Hijo del Hombre
será elevado como la serpiente en el desierto ( Num 21,8-9). ¿Qué ocurrió en el
desierto? que el pueblo elegido se rebeló murmurando contra Dios porque
desconfiaba de su poder, y fue castigado con las picaduras de serpientes, pero
la misericordia divina concedió a Moisés que al colocar una serpiente de metal
en el campamento el que la mirase quedase curado. Con estas palabras le hablaba
de un signo similar que sería la Cruz. Antes le habla de la humildad de Dios
que baja del Cielo para que el hombre pueda superar el estado de pecado y de
postración. Ahora le habla de un nuevo acto de humillación semejante al de la
serpiente, ya que tendrá frutos de curación y de misericordia, pero sólo para
los que quieran mirar, y eso sólo es posible por la humildad.
Esperando que este
articulo sea de edificación y comprensión, sobre todo para mi hermanito en la
Fe de Cristo Gustavo Adames. BENDICIONES DE DIOS PARA TI Y TU FAMILIA.
Francis Suarez
Julio 2017

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